lunes, 19 de mayo de 2014

Elegir clínica de reproducción asistida



Uno de los primeros pasos que debe dar una pareja de mujeres cuando decide embarcarse en la aventura de la maternidad biológica es el de elegir clínica. 

Alma y yo comenzamos nuestra búsqueda en Internet, visitando las páginas web de las clínicas de Madrid. También leímos algún artículo sobre qué criterios utilizar para elegir, aunque apenas le hicimos caso a la hora de tomar la decisión, pues empleamos nuestros propios criterios.

sábado, 17 de mayo de 2014

Deshacerse del caos



Hace unas semanas descubrí un programa de la tele donde ayudaban a familias que tenían un caos enorme en su casa (montones de tonterías por todas partes, ropa tirada sobre cualquier superficie, sin espacio para pasar ni sentarse...) a deshacerse de la mayoría de sus cosas y poder retomar las riendas de su vida.

He de reconocer que este programa me ha dejado profundamente impactada. No porque en mi casa ocurra nada parecido (pequeños desastres sí que hay, tampoco voy a negarlo), sino por los motivos que conducen a la gente a perder el control sobre las cosas de esa manera. Porque en sus motivos sí que me he visto reflejada.

sábado, 3 de mayo de 2014

¡Nos casamos!



Después de muchos (¡muchísimos!) meses arreglando papeles, por fin tenemos fecha para casarnos.

Comenzamos el papeleo en verano. Nos presentamos muy contentas en el ayuntamiento de nuestro pueblo y, prácticamente, les anunciamos la boda. A los funcionarios les pareció una noticia estupenda, y entendieron que ya teníamos resuelto el expediente judicial. ¿Expediente? ¿Qué expediente? Aquel día aprendimos que, antes de poder casarse, un juez debe examinar los datos de los contrayentes para darles permiso. Era la primera noticia que teníamos sobre el tema, nosotras y la mayoría de la gente que conocemos (incluidos los casados por la Iglesia).

Así que, con las mismas, nos fuimos al juzgado. Allí nos dijeron que en verano no daban cita para estos eventos, por lo que deberíamos volver en septiembre. Volvimos en septiembre y, antes de explicarnos el proceso, tuvo lugar una de esas anécdotas bochornosas que quedarán para los anales de nuestra historia:

— Así que os queréis casar —dijo la funcionaria—. ¿La dos?
— Sí —respondimos nosotras, un tanto extrañadas—... ¡la una con la otra!

Quizá fueron los nervios del momento, pero nos pareció un equívoco graciosísimo y nos pusimos a reír a carcajadas. A la funcionaria no pareció hacerle ninguna gracia, ya que no se dignó siquiera a sonreírnos y nos explicó el procedimiento en un tono muy serio. Pensándolo después, esta actitud me pareció profundamente irrespetuosa. ¿Qué se pensaba que éramos? ¿Dos amigas muy amigas que pretendían casarse el mismo día? Por si esto fuera poco, la cita que nos dieron para iniciar el expediente (¡solo para iniciarlo!) iba a tener lugar unos cuantos meses después... ¡En febrero! 

jueves, 1 de mayo de 2014

Plenitud



Despertarme temprano y descubrir que ya no tengo más sueño, mientras el mundo permanece dormido.

Sentir el bullir de las ideas tras la frente. Empezar a componer con el auxilio de la memoria. Dejar que las palabras tomen forma antes de levantarme de un salto para encender el ordenador.

Calentar el agua en un cazo, elegir un té denso, fuerte, hervirlo hasta que su aroma sea capaz de formar una ligera nubecilla sobre la taza.

Subir la persiana despacio, silenciosa. Mirar al cielo y darle los buenos días a la mañana.

Comenzar a teclear, rápido, despacio, buscando el ritmo, mientras aquel líquido caliente, dulce y amargo, desciende por mi garganta.

Saber que este es el lugar donde quiero estar, que este es el momento que quiero vivir.

Sentir la plenitud de que mi vida es tal y como debe ser.

miércoles, 23 de abril de 2014

Mi diario de maternidad


Starfish Notebook - beaches, starfish, photography, animals, nature, oceans, beautiful, notebook

Hace meses que escribo un diario de maternidad. Empecé apuntando las fechas importantes, cuándo nos habíamos hecho cada prueba y cómo había ido, pequeñas anécdotas... También le pegué algunas fotos de revistas que me resultan evocadoras. Y últimamente he añadido unas cuantas reflexiones y sentimientos. 

Para mí, escribir un diario es algo bastante natural. Comencé mi primer diario con catorce años, y no dejé de escribir en él casi cada día hasta los dieciocho, así que guardo un registro minucioso de la mayor parte de mi adolescencia. Después, he tenido temporadas de volver a escribir incluso varias veces al día, y otras de no poner una palabra durante meses. Con el tiempo, mis diarios se han ido haciendo menos anecdóticos y han pasado a tener un carácter más reflexivo, aunque siempre han cumplido una función fundamental en mi vida: la de desahogo.

Este diario, sin embargo, es diferente.

sábado, 12 de abril de 2014

Nuestro donante ideal (I)



Afortunadamente, Alma y yo estamos muy de acuerdo en todo lo que tiene que ver con uno de los temas más peliagudos de la maternidad biológica lesbiana: el donante. Por desgracia, las opciones que preferimos no son posibles ahora mismo en España.

Para nosotras, el donante ideal sería una persona de confianza, que quisiera colaborar en la creación de nuestra familia e implicarse con nuestro hijo en la medida en que ambos lo eligieran. Es decir, teniendo un contacto continuado con él, como cualquier otro familiar o amigo cercano, que se iría estrechando o no en la medida en que ambos tuvieran feeling y desearan pasar más o menos tiempo juntos. 

Lo cierto es que no tenemos ningún amigo o familiar que quisiera ser nuestro donante, ni tampoco con quien nosotras quisiéramos compartir este proyecto. Cuando lo hemos hablado con algún chico de nuestro entorno, hemos terminado concluyendo, por un lado o por otro, que no era algo que deseáramos hacer juntos. A pesar de ello, la posibilidad de conocer otro candidatos fuera de nuestro círculo también existe, como descubrimos haciendo algunas búsquedas en Internet, y nada impediría que alguno de ellos se convirtiera en esa persona de confianza para nosotras.

domingo, 9 de marzo de 2014

La reproducción asistida es mi aliada




Hace algunas semanas que descubrí la página que acompaña a esta fotografía, y he de reconocer que su lectura me ha ayudado mucho a normalizar el proceso que estoy viviendo.

Han pasado tres meses desde que Alma y yo asistimos a la primera consulta en la clínica de reproducción asistida. Desde entonces, mi vida se ha convertido en una sucesión interminable de consultas médicas, pruebas, análisis y medicamentos. Todavía no hemos empezado con la fase reproductiva y yo ya me siento agotada y, en muchos momentos, incapaz de seguir adelante. Sufro estrés, ansiedad e insomnio. Me encuentro inexplicablemente enferma. Mis reglas, hasta ahora regulares, se han descontrolado. Y a menudo me descubro preguntándome cuál era el fin de todo esto.

Lo peor es sentir que no debería sentir lo que siento. Que debería estar contenta y agradecida (como han llegado a decirme) porque la ciencia me permita ser madre. Que debería haber contado (pues ya lo sabía de antemano y no es ninguna sorpresa) con un proceso semejante. Sin embargo, yo me siento enajenada de mi cuerpo, inspeccionada y expuesta, constantemente evaluada. Tengo miedos que no imaginaba, preocupaciones que me asaltan por primera vez en mi vida, dudas absurdas y ridículas y que me hacen sufrir enormemente. Y no estoy contenta, no. No era este el camino hacia la maternidad que yo imaginaba.

Así que me tengo que repetir, para convencerme, que la reproducción asistida es mi aliada, no mi enemiga.

domingo, 9 de febrero de 2014

Celebrarme



Cuando era más jovencita, admiraba en algunas personas de mi misma edad la capacidad que tenían para celebrarse: para convertir sus fechas importantes, como el cumpleaños, en un día especial. Me gustaba que tuvieran el detalle de preparar un bizcocho o una tarta, que organizaran una cena o una comida en su casa. Envidiaba el reconocimiento que recibían, la sensación de fiesta que generaban. Me daba cuenta de cómo un pequeño gesto conseguía poner en marcha toda una marea de buenas sensaciones, de alegría. Entendía que lo que recibían a cambio era mucho más de lo que daban, y mucho más de lo que yo me atrevía a desear.

Por aquel entonces, todavía era incapaz de celebrarme. Mantenía la intuición infantil de que son los otros quienes convierten tus días en especiales, los otros quienes organizan tus cumpleaños, los otros quienes se acuerdan de felicitarte o de hacerte un regalo. Aún sentía un pudor inmaduro hacia cualquier forma de autofestejo, temiendo que fuera interpretado como una imposición o exigencia, o bien como una expresión de mi egocentrismo. Y todo ello a pesar de tener la certeza de que la misma acción realizada por las personas que me rodeaban no era interpretada más que como una invitación generosa a la fiesta.

Poco a poco y muy lentamente, he ido adquiriendo la capacidad de celebrarme. He aprendido a organizar mis cumpleaños, a preparar comidas y cenas en mi casa, a sorprender a quienes me rodean con dulces en los días especiales. Si bien todavía estoy lejos de los detalles que admiro y de otros que se me han ido ocurriendo, me siento ya instalada en una sólida rutina de celebraciones autogestionadas. Y me he dado cuenta de que esta capacidad se apoya en dos actitudes que, aunque para mí siempre han tenido importancia, no he sido capaz de desarrollar sino con los años. 

lunes, 13 de enero de 2014

Elegir el camino



Desde pequeña he tenido la ilusión de ser madre. Probablemente sea la única ilusión típicamente "de chica" que haya tenido: nunca quise casarme de blanco o algo parecido, pero siempre soñé con tener una tropilla de críos.

En mi adolescencia decidí que tendría hijos biológicos, pero también adoptados. Me atraían las dos opciones y no quería perderme ninguna. Mantuve la idea durante toda la veintena y, cumplidos los treinta, me tocó decidir cuál de los dos caminos escogería primero. Y aunque esta decisión, en principio, no supone abandonar el otro camino, me ha costado muchísimo tomarla.

jueves, 2 de enero de 2014

Estrenando año



Una ciudad hermosa. Largos paseos bajo el sol.
Comer sin preocupaciones. Hacer el amor.
Dos uvas de más. Un beso.
Nuestras lentejas. Y un cine barato.

Contigo.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...