domingo, 26 de enero de 2014

La Literatura me salva



He perdido la cuenta de la gran cantidad de veces que la Literatura me ha salvado. 

Me ha salvado una tarde, un otoño, una depresión, 
un insomnio, una ruptura, una crisis existencial.

Me ha salvado la vida.

Arropada entre las dulces páginas de un buen libro, 
he recuperado la esperanza, el buen humor, la ilusión, las ganas de seguir.

Algo merece la pena todavía si la Literatura existe. 
No es posible darse por vencida mientras la Literatura siga ahí.

domingo, 19 de enero de 2014

Ciberactivismo



Cuando hace algunos años empecé a oír hablar sobre el ciberactivismo, me invadieron varios sentimientos encontrados. Por un lado, la idea de poder luchar por las causas en que creo cómodamente sentada frente al ordenador me resultaba demasiado tentadora. Por otro, esa arrolladora comodidad se oponía a ciertos valores que, hasta entonces, consideraba irremediablemente asociados al activismo: sacrificio, esfuerzo, dedicación.

Varios años después, en una coyuntura social y política que exige de nosotros un importante compromiso, y con el desarrollo que el ciberactivismo ha alcanzado hasta ahora, me atrevo a decir que he conseguido formarme una opinión sobre este tema.

lunes, 13 de enero de 2014

Elegir el camino



Desde pequeña he tenido la ilusión de ser madre. Probablemente sea la única ilusión típicamente "de chica" que haya tenido: nunca quise casarme de blanco o algo parecido, pero siempre soñé con tener una tropilla de críos.

En mi adolescencia decidí que tendría hijos biológicos, pero también adoptados. Me atraían las dos opciones y no quería perderme ninguna. Mantuve la idea durante toda la veintena y, cumplidos los treinta, me tocó decidir cuál de los dos caminos escogería primero. Y aunque esta decisión, en principio, no supone abandonar el otro camino, me ha costado muchísimo tomarla.

viernes, 10 de enero de 2014

Vulnerables



Acabo de descubrir, viendo un documental, que los primeros animales que existieron en la Tierra no se alimentaban unos de otros. La verdad es que nunca hasta ahora me había planteado quiénes fueron primero, los herbívoros o los carnívoros; supongo que pensaba que la dichosa "cadena alimentaria" estaba ahí desde el principio. Sin embargo, me entusiasma haber descubierto que esto no es así.

Cuando estos animales aparecieron, hace muchos, muchos años, no existía el concepto de "depredador". El peligro era escaso, así que estos seres carecían de caparazones, garras o dientes. Por el contrario, estaban compuestos de una suave y viscosa masa que nadaba tranquilamente en el agua, abriendo la boca para atrapar el plancton (fitoplancton, entiendo) y descansando apaciblemente en el lecho submarino.

El caso es que esta visión me ha llevado a reflexionar, no tanto sobre el origen de los animales, sino sobre quienes parecen ser el último eslabón de esa cadena evolutiva: los seres humanos.

jueves, 2 de enero de 2014

Estrenando año



Una ciudad hermosa. Largos paseos bajo el sol.
Comer sin preocupaciones. Hacer el amor.
Dos uvas de más. Un beso.
Nuestras lentejas. Y un cine barato.

Contigo.

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