jueves, 1 de mayo de 2014

Plenitud



Despertarme temprano y descubrir que ya no tengo más sueño, mientras el mundo permanece dormido.

Sentir el bullir de las ideas tras la frente. Empezar a componer con el auxilio de la memoria. Dejar que las palabras tomen forma antes de levantarme de un salto para encender el ordenador.

Calentar el agua en un cazo, elegir un té denso, fuerte, hervirlo hasta que su aroma sea capaz de formar una ligera nubecilla sobre la taza.

Subir la persiana despacio, silenciosa. Mirar al cielo y darle los buenos días a la mañana.

Comenzar a teclear, rápido, despacio, buscando el ritmo, mientras aquel líquido caliente, dulce y amargo, desciende por mi garganta.

Saber que este es el lugar donde quiero estar, que este es el momento que quiero vivir.

Sentir la plenitud de que mi vida es tal y como debe ser.

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