viernes, 25 de marzo de 2016

Dieta para el SOP


Como ya expliqué en otra ocasión, el síndrome de ovarios poliquísticos (SOP) es un trastorno endocrino que afecta al metabolismo de la glucosa. Descubrirlo me llevó casi diez años, y lo hice gracias a que la doctora de nuestra primera clínica me recetó metformina para mejorarlo. A mí me mosqueó, desde el primer momento, que fuera un antidiabético, y no me conformé con que me dijera que no tenía que acompañarlo de ninguna dieta. Gracias a mis investigaciones, descubrí AESOP y aprendí otras maneras de lidiar con este síndrome.

Si el SOP estaba relacionado con el metabolismo de la glucosa y un antidiabético lo mejoraba, a mí me parecía evidente que la dieta no podía ser ajena a todo este proceso. Tampoco tuve que rebuscar debajo de las piedras para descubrir que tenía razón, así que me sorprende que los médicos no tengan esta misma información, no la consideren relevante o prefieran no darla a conocer por motivos que a mí se me escapan. Lo cierto es que, hasta el momento, NINGÚN médico (y he conocido a unos cuantos) me ha hablado de dieta cuando yo le he hablado de SOP.




En la actualidad, el SOP no tiene cura, igual que no tiene cura la diabetes. Sin embargo, ambos trastornos son muy parecidos, y a nadie se le ocurriría decirle a una persona diabética: "Tú pínchate la insulina y olvídate de lo demás". Las personas diabéticas deben acompañar su medicación con una dieta, y las mujeres que sufrimos SOP, también: es la dieta generalmente conocida como de bajo índice glucémico (IG).

En esta dieta se procura, por un lado, eliminar los productos de alto índice glucémico que son prescindibles desde el punto de vista nutricional (como el azúcar refinado); y, por otro, mejorar el perfil glucémico de los alimentos que consumimos a lo largo del día, así como su distribución. Ambos mecanismos buscan evitar los picos de glucosa o hiperglucemias, que tienen lugar cuando se ingieren alimentos de alto índice glucémico en determinadas condiciones. Nuestro organismo no puede procesarlos adecuadamente, por lo que desencadenan el consabido terremoto endocrino: insulina, triglicéridos, LH, FSH... y todo lo demás.

Personalmente, desde que conocí la relación entre el SOP y la dieta, he procurado ajustar lo que como a lo que debería comer. Y digo "ajustar" porque, si bien ha habido periodos en los que he sido más estricta, en otros me he saltado la dieta a la torera. En los últimos años he vivido momentos muy duros durante los que no podía añadir al estrés del alma un cuerpo estresado que me pedía a gritos comer algo dulce. Aunque a la larga fuera contraproducente; porque, en esos momentos, se me desactivaba el pensamiento "a la larga".

Seguramente, si me tomara más en serio la dieta, podría observar sus beneficios de manera más radical. A pesar de ello, he de decir que cualquier cambio en este sentido, por ligero que parezca, se nota. En mi caso, lo más llamativo ha sido, sin duda, la bajada de peso. Hasta que dejé de tomar la píldora, hace unos seis años, nunca me había preocupado por el peso porque siempre había sido muy delgada (y, consecuentemente, estaba acostumbrada a atiborrarme de todo lo que me apetecía sin ningún miramiento). Sin embargo, apenas dos años después de dejarla ya había engordado bastante, y empezaba a estar preocupada porque no sabía qué me pasaba ni qué debía hacer.

En este sentido, creo que el combo metformina-dieta me ha ayudado bastante. Fue llamativo, por ejemplo, lo deshinchada que me sentí, prácticamente de un día para otro, la primera vez que dejé de tomar azúcar refinado y disminuí los productos "con azúcares añadidos". Puede que no bajara ni un gramo, pero me sentía diferente, mucho más ligera.

Otro efecto muy positivo ha sido observar la relación tan directa que existe entre la dieta y el acné. Siempre había escuchado que el acné se exacerbaba con la comida rica en grasas, y no niego que sea verdad; pero lo que yo he comprobado en "la piel que habito" es una reacción muy negativa al exceso de azúcar. En el contexto de una dieta de índice glucémico más o menos bajo, cualquier dosis repentina de azúcar (refrescos, dulces, cereales de desayuno, etc.) tiene un efecto inmediato en mi piel. ¡Qué no habría dado por saberlo antes, cuando me llenaba el cuerpo de pastillas y cremas que no iban a ningún sitio mientras seguía envenenándome con estos productos!

Así que mi consejo a todas las mujeres con SOP es que se informen sobre las necesidades dietéticas de este síndrome y que empiecen a adoptar un estilo de vida más saludable. No solo por el acné, la obesidad, la pérdida de cabello o, incluso, la esterilidad: todas ellas situaciones desagradables y dolorosas que, sin embargo, no constituyen una amenaza directa para nuestras vidas. Sino por lo que viene después en caso de no prevenirlo: diabetes, problemas cardiovasculares y cáncer que, esta vez sí, pueden constituir un gravísimo problema de salud.

2 comentarios:

Mmaria Laura dijo...

me paso algo parecido con los medicos,primero que tardaron mucho en diagnosticarme la endometriosis, y hasta el dia de hoy,nadie nunca jamas menciono la dieta para la endo,yo me entere por foros de chicas q tienen lo mismo,fundamental dejar el gluten,me alegra q estes en ese camino de cambio, un beso

Remedios Morales dijo...

Gracias por compartir tu experiencia, la verdad es que da una rabia terrible... Se supone que debemos confiar en los médicos, pero a veces no te dan ninguna solución, aunque sea sencilla, y te toca buscarte la vida. ¡Es desesperante!

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