domingo, 8 de noviembre de 2015

No con mis óvulos


Antes de que nos llegara la carta del Instituto del Menor y la adopción se convirtiera en monotema, les comenté a varias de mis amigas que, casi con toda seguridad, el próximo tratamiento no lo haríamos con mis óvulos.

Fueron varias conversaciones, con amigas distintas y en momentos diferentes, pero todas me dijeron lo mismo: que estaba exagerando. Que quedarse embarazada es muy difícil, que todo podía achacarse a la mala suerte, que tenía que seguir intentándolo, que en mis óvulos no había nada malo.

La verdad es que la homogeneidad de sus reacciones me ha desconcertado. El duelo genético me está resultando infinitamente más duro de lo que me esperaba (de hecho, no me esperaba dificultad alguna) y ver que, mientras yo capeo las cien mil ideas raras que pueblan mi mente, el resto del mundo cree que, simplemente, exagero... me hace sentir muy confundida.

Una parte de mí quisiera creerlas, como quisiera confiar en nuestra doctora cuando nos dice que todavía estamos dentro de la estadística, que no tiene por qué ocurrir nada raro, que una vez me quedé embarazada, que dos de mis embriones fueron de calidad excelente. Es la misma parte de mí que, cuando navega por Internet, solo se fija en los casos de quienes tienen algún problema en el útero, obviando aquellos que, después de cien mil pruebas e intentos, acabaron renunciando a los genes de la madre para conseguir su embarazo.

Por suerte o por desgracia, otra parte de mí me recuerda que el único contacto que la mayoría de mis amigas ha tenido con la reproducción asistida es mi caso. Que quienes insisten en que no debe de haber nada malo en mis óvulos son también quienes siguen confundiendo una inseminación artificial con una fecundación in vitro sin terminar de entender en qué consiste ninguna de las dos. Sus ánimos son bienintencionados, igual que lo son los de nuestra doctora (o, al menos, eso quiero creer), pero la que se pincha las hormonas, la que revienta de dolor con cada hiperestimulación, la que pasa un miedo terrible antes de la punción, la que sufre cuando la mayoría del los óvulos no fecunda o la mayoría de los embriones se para, la que recibe la noticia de un negativo, un bioquímico o un aborto después de haberse dejado la piel, el corazón y los ahorros por el camino... soy yo.

Así que soy yo, junto con Alma, quien tiene que tomar una decisión. Y la decisión está clara: podría seguir intentándolo, pero sé que no debo. Sé que no debo someter a mi cuerpo a más maltrato inútil, ni a nuestras mentes a más frustración. Si bien existe la posibilidad de que haya problemas más allá de mis ovarios, es una posibilidad remota; mientras que la falibilidad de mis óvulos está más que comprobada.

Eso no quiere decir que esté siendo fácil. Eso no quiere decir que no haya días es que no fantasee con un intento más. Pero sé que no tiene sentido. La segunda FIV iba a ser la buena. Y ha salido mal.

Toca recoger los bártulos y avanzar.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Habéis hecho bien. Yo me encuentro en la misma situación, inmersa en una segunda fiv que muy probablemente no funcionara. Y se acabo. Ya no mas. Tres estimulaciones fallidas y negativas. ,me niego a seguir sometiendo a mi cuerpo a esto. Todo tiene un limite y seguir sufriendo por conservar mis genes es absurdo. Y si lo habéis decidido, adelante. No miréis atrás. Habéis hecho lo mejor para vuestra familia.
La gente que no tiene ni idea de estas cosas ni sabe lo que se siente y lo que duele el alma, con sus comentarios, nos hacen daño. Compartidlo solo con quien más os entienda

No sirve de mucho pero tenéis todo mi apoyo. Os llevo en el pensamiento. Animo luchadoras. Y mucha suerte.

Merimeri dijo...

Yo creo que debes comentar lo de que vas a hacer tratamiento pero sin usar tus ovulos cuando ya lo tengas superado el duelo que creo que es de los mas dificies porque si lo comentas antes te van a confundir... que te lo diga un médico, vale, pero gente que no ha pasado por esto... lo unico que hace es que tu te machaques mas.

Te mando mucho ánimo y que poco a poco te vayas encontrando mejor!

Mmaria Laura dijo...

claro que es dificil, pero si tienes claro que es el camino para conseguirlo , anda para adelante , mucha suerte!!!!

Carolina G dijo...

La infertilidad es una enfermedad incomprendida, es tan fácil opinar. Yo la verdad he hablado solo con pocas amigas, me tuve que reservar mucho por la incomprensión y aunque se escuche feo la ignorancia de las personas, no es que a uno no lo quieran sino que la falta de conocimiento del tema las hace opinar desatinadamente y esto es algo que cala tan hondo. En fin, hay que tener fortaleza para enfrentar opiniones contrarias sin salir lastimado. Un abrazo.

Mmaria Laura dijo...


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