domingo, 21 de septiembre de 2014

Reencuentros



Los primeros días de curso están llenos de reencuentros.

Reencuentros con los compañeros, en esos agradables días de trabajo-solo-con-adultos, donde tenemos tiempo y espacio para ponernos al día sobre las vacaciones y los nuevos proyectos, para compartir ideas, actividades, trucos, alegrías y tristezas, aderezando las mañanas con desayunos bien acompañados que duran más de diez minutos. Esos días placenteros, con horarios sorpresa, que no volverán hasta junio.

Reencuentros con los alumnos del curso anterior, con los que vuelves a tener en clase, y se alegran y sonríen y dan palmas cuando te ven entrar por la puerta, y te desarman el plan que te habías montado sobre empezar las clases muy seria, y tienes que sonreír y alegrarte y admitir que tú también te alegras infinitamente de verles. Reencuentros también con aquellos que no verás este curso, y que te llaman desde la otra punta del patio o te acompañan por las escaleras, y te regalan una sonrisa para después cambiarla por una mueca que pretende ser de enfado, y te recriminan que este año los hayas "abandonado", sin atender a tus explicaciones de por qué no has podido elegir su clase.

Reencuentros con el centro que ya es tu centro, con lo que te gusta y lo que no, con lo que aprendiste el curso anterior y lo que dejaste para cuando tuvieras más confianza, más experiencia o más fuerzas. Reencuentros con lo que sembraste durante tantos meses y que por fin ha brotado, prometiendo, incluso, alguna flor.

Sin más adioses ni despedidas ni incertidumbres ni miedos de lo necesario.
Así ya se puede empezar un curso.

2 comentarios:

Caminos del Espejo dijo...

¡Qué bien se te lee! me alegro muchísimo. Besitos

Remedios Morales dijo...

¡Gracias, guapa! ¡A ti también! :)

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