martes, 2 de septiembre de 2014

La cara de mi gato



La semana pasada nos tocó madrugar para hacerme un análisis (¡otro más!) y nuestros gatos, muy sensibles a los horarios, se quedaron desconcertados. Claro que el desconcierto fue mayor cuando regresamos apenas una hora después.

La cara de mi gato era un poema.

Entiendo que las personas que creen que los animales no tienen sentimientos, no podrán asumir que los expresen mediante gestos. Pero quienes convivimos con animales y procuramos superar nuestros prejuicios, sabemos no solo que sienten, sino que nos lo hacen saber a través de su expresión corporal. 

Estoy segura de que todos los gatos ponen caras. Pero es que el mío se lleva la palma.

Nada más darme cuenta de cómo nos miró según entramos por la puerta, supe que el flujo de su conciencia cuando nos vio salir había sido algo parecido a esto:

"Mmmiau... Vaya horarios que nos gastamos hoy. Quizá mis plegarias han sido finalmente escuchadas y se han acabado las vacaciones. ¡Por fin voy a librarme de estas dos petardas! Dedicaré la mañana a patear a Grano en el Culo sin que nadie me eche la bronca, me comeré todo el pienso para que muera de inanición, y después dormiré una siesta de cinco horas en el sofá sin que nadie venga a tocarme las orejas. Mmmiau... ¡Va a ser genial!".

Grano en el Culo, evidentemente, es nuestra gata.

Por eso, cuando vio que volvíamos mucho antes de que le hubiera dado tiempo siquiera a iniciar su maquiavélico plan, nos dedicó una mirada elocuente que, traducida a nuestro idioma, quería decir: "Pero... ¿¡qué c**o hacéis aquí!?". 

Su mañana, claro está, fue algo diferente a lo que había planeado. Aun así, tuvo tiempo para patear a la gata en un descuido, dedicarnos miradas de odio intenso hasta la hora de la siesta, y dormir a pierna suelta ocupando lo que él considera "su sofá".

Tranquilo, Pequeño Gordo, que la Providencia finalmente te ha escuchado y nuestras bienamadas vacaciones ya han quedado atrás.

2 comentarios:

Opiniones incorrectas dijo...

Para mí los gatos son los animales más inteligentes que hay.
Yo tengo cuatro:
Fernando (Ferny), que es el amor de mi vida
Pérfida
Grace
Salve-el-atún
Mi gato Ferny, si me ve llorando se me sube encima y me acaricia para consolarme.
Me da tanta rabia la fama injustificada que tienen de traicioneros...

Remedios Morales dijo...

¡Vaya gatería! Me encantan los nombres, sobre todo el de "Salve-el-atún", jeje.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...