miércoles, 18 de junio de 2014

La dieta vegetariana puede ser variada



Hace poco, una amiga de Alma me preguntaba si la dieta vegetariana, al ser menos variada, me resultaba demasiado monótona. No lo hizo con intención alevosa: ella es una gran cocinera y yo le estaba explicando algunas recetas, así que el contexto era de curiosidad genuina.

En términos generales, la dieta vegetariana es menos variada que la omnívora. Esta afirmación se basa en un hecho incontestable: si juntamos todo lo que se puede comer en el mundo mundial y eliminamos la carne y el pescado, o incluso todo aquello que tiene origen animal, por fuerza quedan menos ingredientes de los que había al principio.

Sin embargo, la realidad de la cocina vegetariana, y de cualquier tipo de cocina, es otra bien distinta. Nadie utiliza absolutamente todo lo que se puede comer para elaborar sus recetas cotidianas, ni siquiera para los días especiales. Por tanto, de nuestro montón inicial, todos eliminamos una parte, y la parte que elimina un cocinero que utilice ingredientes de origen animal puede ser equivalente a la parte que elimina uno que no lo hace.

Lo cierto es que las personas vegetarianas empleamos ingredientes que no se utilizan tradicionalmente en la cocina occidental, como el tofu o el seitán. Además, solemos incorporar otros que, si bien son conocidos por todos, tampoco forman parte esencial de la mayoría de dietas omnívoras, como los frutos secos, las semillas o la avena. Para terminar, somos muchos quienes investigamos sobre ingredientes en un principio exóticos, como las algas o la quinoa, que en realidad están disponibles en casi cualquier supermercado.

Por otra parte, las personas vegetarianas solemos cocinar más a menudo, lo que nos permite variar más nuestra dieta. Las razones para ello son múltiples: porque no nos resulta tan sencillo salir a comer a cualquier sitio o pedir comida a domicilio, porque los platos preparados contienen ingredientes que no queremos ingerir, porque de la mano del vegetarianismo hemos aprendido sobre salud alimentaria y hay otras cosas que no queremos comer, porque cuando salimos a comer con omnívoros nos toca siempre lo mismo, etc.

Esto no quiere decir que cualquier persona vegetariana lleve una dieta variada, ya que puede comer tan bien o tan mal como cualquier omnívoro: el equilibrio nutricional no depende del tipo de dieta, depende de la voluntad de cada uno y de su interés por la alimentación y la salud. 

A pesar del paralelismo que he establecido entre los dos tipos de dietas en cuanto a su capacidad de ser variadas, esto no quiere decir que, para mí, ambas sean iguales. La dieta vegetariana tiene múltiples ventajas; la mayor de ellas, sin embargo, no tiene que ver con la nutrición, sino con el valor, para mí fundamental, del respeto a la vida de los animales. Si para defenderlo mi dieta tuviera que ser más monótona, la mantendría igualmente, y estaría encantada con ella.

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